15 marzo, 2008

El último día del Farid soltero que yo conocí.

Sé que es tarde para postear esto pero ruego a ustedes comprendan lo frustrante que es una faringitis rematada con gripa. Ni ideas, ni memoria ni humor ni nada sale de la cabeza en esas condiciones. Todavía no estoy del todo recuperado pero ya funciono un poco mejor o por lo menos estoy tan dopado que me divierto en mi mundito.

Pues finalmente volé el Jueves previo a la boda de Farid y Esperanza a Hermosillo. Como siempre, pinche Aeroméxico aterrizó tarde y tocamos suelo hermosillense alrededor de la media noche. El pinche Farid ya se había geteado así que caí a lo que quedaba de la despedida de otro iluso amigo que se casaría al día siguiente y al que no podría acompañar. Pisteo leve, fiesta y a dormir en la madrugada otra vez al que fué bautizado por el Faro y yo en un arranque de pésimo humor como el Hotel "Ciudad en Putiza", es decir "City Express". De verdad, lo siento.


Viernes 7 de Marzo, 1000 horas, 27 horas antes de la boda.
Sería el último día de soltería de mi brother y no podía traerlo por la ciudad en cualquier cosa con ruedas. Gracias al siempre dispuesto Pulga, fuí por el novio en un flamante Mini Cooper rojo que yo tenía que ponerme para poder manejarlo. Pero el Farid se veía chingón.
Ese día hicimos todo lo que un güey tiene que hacer antes de casarse: todos los mandados que la novia le ha encargado. Entre ellos logramos hacer los nuestros.

Primero logramos llevar al taller su carro que logró chocar justo una semana antes de su boda. Creo que ante el evidente curso de colición al que llevaba su vida, el faro encontró en el choque la única válvula de escape para ese setimiento que lo comía. El dice que no, que en realidad fué sólamente una pendejada. En otro momento de su vida, le hubiésemos creído.
Después de la hazaña, algo muy importante: cortarnos el pelo. Bueno, cortarme. Por supuesto, escogimos el únic lugar que estaba hasta la madre. Así que mientras yo esperaba, el faro aprovechó para ir a recoger el traje de no sé quien del otro lado de la ciudad. Luego regresó y siguió esperando conmigo.


El Farid espera...


Un par de mandados más y me encargué de que el faro tuviera su muy digna "última cena" y lo logramos en "El Mariachísimo" que, para quienes no lo conozcan es uno de los mejores restaurantes de carne asada y cortes en Sonora.




¡Increíble atascón! ¡Lo que se justifica uno con cualquier pretexto!


Gracias a nuestro deleite sonorense, el tiempo empezó a comprimirse de forma inexplicable y de pronto ya era momento de llevar al futuro marido a la iglesia porque, le advirtieron, debía llegar sin pecado al altar así que tendría que confesarse muy poco tiempo antes de su boda ante el riesgo inminente de no ser capaz de mantenerse sin pecar por más de quince o veinte horas. Sin embargo, una urgencia de último momento lo llevó a recoger otros trajes de quién sabe quienes que su novia le mandató fuera a recoger en chinga antes de ir a la iglesia. Por supueso, el farito fué por los trajes presto y amoroso y afortunadamente para él, cuando llegó a la iglesia, el padre ya no estaba disponible.

Yo supe lo anterior porque mientras él iba por los trajes esos, yo fuí en un taxi por el mío a la tintorería y me fuí a la mentada iglesia a esperarlo donde pude atestiguar a su novia y los otros novios cumplir con el sacramento de la confesión y salir regañados y con la cola entre las patas.

Dejamos los mandados atrás, fuimos la futura casa de la familia Abdo Durazo a ponernos otros trapos para poder llegar a tiempo a la despedida a la que habían sido convocados todos quienes se dicen amigos del ¿festejado?.

El evento tuvo lugar en un atrucho hermosillense llamado "Wild Horse" que, aunque sé que suena como tal, NO ES UN TABLE DANCE.

Eramos una mesa de 20 personas pidiendo cubetas y cubetas de cerveza. Creo que alguien intentó ligarse a la mesera y ésta lo mandó directito a la chingada. Creo, no me acuerdo muy bien.

De lo que si me acuerdo pefecto es de nuestro amigo "El Tiburón" que departía en una mesa contigua con otro alegre grupo. El Tibu vive sus cuarenta y tantos y ha perdido toda la gracia que tenía en la medida en que la cerveza que ha consumido toda su existencia se ha abultado en su vientre. Además, en su edad cree que sigue siendo ágil como a los dieciocho y que mientras más exagerados sus movimientos, más atractivo resultará para el sexo opuesto.

Lo apodamos "EL Tiburón" porque en algún momento de la noche pidió a gritos una canción de Maná que refiere el mismo apodo. Pronto nos unimos en su plegaria a gritos entre canción y canción y disfrutamos toda la noche de sus ejecuciones dancísticas que nos hacían caer sobre la mesa a carcajadas. Por supuesto, no pudimos dejar ese lugar sin tomarnos una foto con nuestro brother El Tibu.


Farid, Yo, El Tiburón. (Mi cara resultó mejor material de burla que el tibu)


Después, en un estado de conciencia confuso, los presentes sacamos ingenio y consideración de algún lado y nos llevamos al Farid a la Plaza de los Cien Años por un trío que terminó siendo un cuarteto (guitarras y tololoche) y nos lo llevamos a darle serenata a su ya-muy-cerca-de-ser esposa.

Yo en mi peda, buscaba la perfección. Hicimos audición al conjunto a contratar y coordiné con ellos el repertorio. Farid pidió como requisito Gema y Tres regalos. Yo agregué Novia Mía y Motivos.

La perfección valió madres cuando los acompañantes formamos un coro de apoyo al caballero del caballo blanco y la mayoría de ellos sólo podían emitir risas. Ahí sí, me encabroné y me convertí en el tirano de la serenata. ¡A callar¡, ¡Irrespetuosos! Les caí de la chingada. Después parecía yo director de coro de primaria con mis manos que se movían como si acariciaran el aire y como si esta bola de cabrones fueran alguna vez a entender que lo que les pedía era coros suaves o voces in crescendo.

El Faro inspiradísimo dando serenata a su amada. Hasta creyó que cantaba bien.



¡El romanticismo representado en el maravilloso coro de terciopelo!


Finalmente, creo que a ella le podía importar muy poco el desmadre de los acompañantes pero a mí, en mi peda, me parecía francamente desleal y un sabotaje.

El caso es que a ella, de verdad le pareció insignificante el asunto de nuestro desmadre. Salió de su casa, se le prendió al chamaco y le dijo un montón de cosas que el Farid nunca nos quiso repetir.


Después de la serenata regresamos a casa del próximo marido a dormir porque pocas horas después, a las ocho de la indigna madrugada, había que levantarse para despachar al novio a las fotos tempraneras y yo debía prepararme para ser el mejor Best Man que el Farid pudiese tener (espero que no se case otra vez para que no tenga forma de comparar o que me nombre a mí de nuevo).

Antes de dormir, yo no podía evitar gritarle al Farid: ¡Mañana te casas güeeeey!

Los detalles del día de la boda, mañana.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Manuel,
Un abrazo mi buen, por favor felicita al buen Farid en su boda.
Saludos,
Abraham Becerra

Anónimo dijo...

DARJANCÉ: No se si te choca que lo escriban asi pero lo escribo como si lo dijera, que tampoco se si te choca, o ... en fin... bueno, no se si recibiste mi mensaje espero me lo hagas saber, si es que todavia quepo en tus recuerdos, o si tus recuerdos de mi todavia te produzcan algo positivo, si esque se puede... ja! ....el D´argance... siempre tan panchero, tan vivo, tan grande y su carcajada!!! SALUD Y LARGA VIDA D´ARGANCE!! y pues Saludos y Felicidades al ¨FARO¨ que parece que ay lo penso dos veces y va por ese camino escabroso del matrimonio ANIMO!
ATTE: MIKE HINOJOSA

Anónimo dijo...

no chinges... ya se por que a los de Sonora nos tachan de nacos... por gente como uds.

chinguen a su madre pinches rancheros de mierda.